jueves 25 de junio de 2020
Socio de La Academia y amigo de
Pedro Ochoa, "el crack de la afición" al que inmortalizó en un tango,
Gardel mantuvo con Racing una relación indiscutible. Datos, anécdotas y cómo
surgió su simpatía por el club.
Periodista
Qué hace acá,
Carlos?
Tirado en el
vestuario local, Pedro
Ochoa todavía
está borracho por un sábado agitado. Entre vómitos, puteadas de
resaca y promesas fugaces, el crack de
Racing de la década de 1920 les cuenta a sus compañeros
que no está en condiciones de jugar el amistoso contra el combinado uruguayo.
Varios intentan
convencerlo. Pero no hay caso. Hasta que por uno de los pasillos entra Carlos Gardel, casi
como un jugador más. Su impronta única -pelo engominado, voz
inconfundible- deja en silencio el vestuario. Gardel camina y sonríe.
—No está bien que
usted me vea en este estado— le dice Ochoa a Gardel en un diálogo reconstruido
por sus propios recuerdos, décadas más tarde.
—Lo he visto en
peores estados —contesta el Zorzal Criollo—. Lo vine a ver jugar, como se
lo prometí anoche. Y comprenderá mi sorpresa cuando me enteré
de que hoy no va a salir a la cancha. Así es que partí para acá, al camarín, a
convencerlo de que no me haga perder la tarde.
Era una tarde de
domingo, el momento de la semana que por lo general Gardel destinaba a su
verdadera pasión: los caballos de carrera, el hipódromo de
Palermo y las apuestas burreras.
Como muchos sábados
por la noche, Gardel había salido a tomar unas copas con Ochoa. Y como muchos
domingos por la tarde, estaba ahí, en Avellaneda, para ver jugar a su amigo y a
Racing. La Revista De Cabeza contó alguna vez que para convencer al delantero
de Racing, Gardel le prometió incluirlo en alguna letra.
Tironeos
Hoy se cumplen 85 años de la muerte de
Gardel, y acá al lado, en una nota que escribe Claudio Gómez,
se sostiene que simpatizaba con Independiente porque alguna vez salió una nota
en un periódico que decía eso. ¡Una nota! Las fakes news existieron siempre,
sólo que antes de la época de la posverdad, a esas noticias se las llamaba de
otra manera, sin eufemismos: básicamente eran mentiras que se publicaban.
Independiente puede jactarse de haber sido pionero en eso.
Por lo general,
los hinchas de Independiente afirman que Gardel era del Rojo por su amistad con
Raimundo Orsi, el crack de ese club que más tarde se nacionalizó italiano. Lo
curioso es que omiten las declaraciones del mismísimo Orsi: "Venite a
Racing. ¿Sabés lo que serían Ochoíta y vos juntos", reconoció que le
decía el cantor al campeón del mundo con Italia en 1934.
En torno a Gardel
siempre hubo y habrá tironeos. El más perdurable es su lugar de nacimiento, algo que aún hoy
genera disputas entre argentinos y uruguayos, y que se salda, por lo general,
con una fecha y un lugar: 11 de diciembre de 1890 en Toulouse, Francia.
GARDEL ERA
SOCIO DE RACING Y ESA ES LA ARGUMENTACIÓN MÁS SÓLIDA QUE TIENE EL CLUB PARA
DEMOSTRAR ESA RELACIÓN DE AMOR
Con el fútbol pasa
algo similar. Del otro lado del Río, los hinchas de Peñarol y de Nacional se
pelean por ponerle la aurinegra o la tricolor, y acá, en Argentina, algo que
está más o menos saldado, cada tanto emerge de vuelta.
A Gardel, un
burrero empedernido, siempre se lo vinculó a Racing.
Y no hay solo un
recorte amarillento para sostener esa afirmación. Hay algo bastante más
sólido: su
carnet de socio. Ahí está, para cualquier racinguista que
quiera ganar una discusión entre amigos o en el trabajo, la libretita mínima
que conserva Racing: la cara de Carlitos, su nombre y el número que lo
relaciona con la Academia, “Matrícula
11860”.
Gardel se hizo socio tras la década
consagratoria de 1910, que le dio al club el seudónimo que aún
conserva: La Academia. El carnet estuvo durante años en poder del coleccionista
Victorio Sacullo y recibió una certificación oficial del club en 1970. La
autenticidad fue homologada al compararlo con los registros de la institución.
Celebración de la amistad
Los cabos que unen a Gardel con La
Academia vienen también de la cultura y la política. Muy amigo de Alberto
Barceló, intendente y caudillo de Avellaneda e hincha de Racing, en la
década de 1910, antes de lograr su fama internacional, el cantor organizaba
conciertos en el Centro Social y Recreativo Leales y Pampeanos y el Club Social
y Cultural Pueblo Unido, los dos de ese municipio. “Yo estudié a los primeros
socios de Racing. Y en las juntas directivas de esos pequeños clubes todos eran
de Racing, básicamente porque era el equipo más popular de la época”, afirma
Paso Viola.
Ahí, en ese tiempo, puede encontrarse
la aproximación inicial de Gardel con Racing. Algunos fijan ese
primer amor en 1911, cuando Vicente Greco -uno de los parroquianos de Leales y
Pampeanos- compuso el tango Racing Club.
Después, por supuesto, el amor
creció y se consolidó.
El historiador Carlos España asegura que Gardel terminó de
hacerse hincha de Racing en 1914. Y le da contexto a esa afirmación: ese año se
estrenó el primer espectáculo del género revista en Argentina. Se llamaba Le
Paradis, lo protagonizaba el dúo Gardel-Razzano y lo financiaba la compañía
que encabezaban Elías Alippi y Francisco Duchase.
Alippi es acaso uno de los personajes
centrales en la historia de amor entre Racing y Gardel.
“Gardel era un asiduo concurrente de
Palermo. Y muchas veces se encontraba con el jockey Irineo Leguisamo y con el
actor Elías Alippi, ambos muy fanáticos de Racing. Los tres iban a
veces a ver partidos”, cuenta Fernando Paso Viola, presidente
del Departamento de Historia del club.
"GARDEL MUCHAS VECES SE
ENCONTRABA CON EL JOCKEY IRINEO LEGUISAMO Y CON EL ACTOR ELÍAS ALIPPI. LOS TRES
IBAN A VER PARTIDOS”, CUENTA EL HISTORIADOR FERNANDO PASO VIOLA
España suma: “Alippi y Gardel concurrían al viejo estadio
de madera junto con el entrenador de boxeo Nicolás Preciosa. El punto de
encuentro era el Café Ideal, de Corrientes y Paraná. En esa época Alippi
contagió su pasión por la Academia al cantor popular”.
En los años en que el Teatro Roma servía
como espacio de las asambleas de Racing, Gardel también construía su carrera a
través de conciertos que aumentaban, poco a poco, la cantidad de público.
Gardel se empezaba a convertir en un ícono del tango y en un cantor popular sin
tiempo.
El Zorzal Criollo también compartía
amistad con otro racinguista destacado de la época: el poeta y cuentista Amaro
Giura. Giura hoy tiene una calle en Avellaneda que lleva su nombre. Gardel,
en cambio, fue homenajeado de otra manera: en la platea baja del Cilindro de
Avellaneda, sentado como lo solía hacer, una estatua de su figura mira el
campo de juego donde Racing juega cada partido. La estatua replica su estampa
de caballero, su elegancia, su pelo engominado, pero le falta algo: el vozarrón
inigualable. Ese con el que cantó el tango Patadura, acaso el tango
más futbolero de Gardel, con una letra celeste y blanca nacida en aquellas
tardes de Avellaneda: "Burlar a la defensa con pases y gambetas / Y
ser como Ochoíta, el crack de la afición".




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