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El gimnasio en el Predio Tita Mattiussi, donde el Racing Club de Argentina espera forjar su futuro.
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Toya Sarno Jordan para The New York Time
AVELLANEDA, Argentina — Al fondo del gimnasio de la academia de juveniles de Racing Club, oculto en parte por un anaquel oxidado con pesas, el muro está pintado de azul oscuro y pintarrajeado con varios símbolos.
En un lado hay cuatro puntos brillantes codificados por colores; en el otro, cuatro círculos amarillos con números. Desde el suelo se erigen dos representaciones miniatura de postes de portería, de no más de 30 centímetros de ancho; en la parte más alta, hay dos ganchos y desde cada uno cuelga un balón amarrado a una cuerda.
Diego Huerta, un asistente de las fuerzas básicas y uno de los cazatalentos del club, pasó caminando enfrente y apenas echó un vistazo, pero se detuvo cuando se percató de las miradas confundidas. En el Borussia Dortmund, explicó, la academia presume un Footbonaut, un artefacto futurista de entrenamiento diseñado para mejorar la velocidad de pensamiento y la capacidad de ejecución. Dentro de una jaula, los jugadores del Dortmund reciben un balón cada pocos segundos. Al mismo tiempo, se enciende una caja en uno de los cuatro muros. El jugador debe girar, patear el balón a la caja correcta y después estar listo para recibir el siguiente pase.
El Dortmund es uno de solo dos clubes en el mundo en tener uno; el TSG 1899 Hoffenheim es el otro. Los entrenadores creen que dos o tres minutos dentro del Footbonaut pueden tener el mismo impacto que muchas sesiones de entrenamiento, pero no es barato: cada máquina cuesta entre 2 y 4 millones de dólares, y el software del que depende necesita actualizaciones.
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Ricardo Centurión y el Racing Club están en el primer lugar de la Superliga argentina, cómodamente instalados por encima de rivales más grandes y con más dinero como Boca Juniors.CreditAlejandro Pagni/Agence France-Presse — Getty Images
El costo está muy lejos del presupuesto de Racing. Por lo tanto, el equipo está trabajando con un desarrollador local de software en un equivalente simplificado y más asequible pero, mientras tanto, su respuesta, adaptada para las realidades del juego en Argentina, incluye los puntos y los círculos pintados en los muros del salón de pesas, y los balones de fútbol que cuelgan de las cuerdas. “Esta”, comentó Huerta, “es nuestra versión”.
Los clubes más importantes de Argentina son instituciones sociales, en las cuales los miembros votan por su presidente cada cierta cantidad de años. El sistema es apreciado como un baluarte en contra de la furtividad corporativa, un mecanismo para garantizar que las identidades de los clubes no queden en manos del mejor postor, pero puede volverlos complicados y con una estructura resistente al cambio.
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Racing ahora recorre Argentina en busca de jóvenes talentos, pues sabe que no tiene los recursos para competir con rivales como Boca Juniors y River Plate para obtener talentos más establecidos.
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Toya Sarno Jordan para The New York Times
En ese contexto, Racing destaca como un bastión de la innovación. No solo se trata del Footbonaut casero. Es el apoyo disponible para los 55 chicos que viven en la academia del club —mucho tiempo antes de las ofertas que recibe la mayoría de sus pares en Argentina—, que va desde trabajadores sociales y psicólogos hasta tutores académicos. Es el enfoque hacia el desarrollo de los jugadores que se centra menos en los resultados y más en el progreso individual. Sobre todo, es el trabajo que se hace en una pequeña oficina subterránea ubicada en el estacionamiento del estadio del club.
Aquí, el equipo de cuatro cazatalentos de Javier Weiner, entre ellos Huerta, observa partidos de las ligas menores de Argentina y de un puñado de países de Sudamérica a través de Wyscout, una plataforma de contenido que transmite eventos deportivos de todo el mundo.
Cada cazatalentos se encarga de un área: Weiner cubre Argentina y Colombia; Huerta monitorea el fútbol juvenil y Venezuela.
Por medio del servicio analítico de InStat, compilan expedientes de posibles adquisiciones, donde reúnen no solo datos duros sobre el rendimiento de los futbolistas, sino también sus perfiles médicos, emocionales y psicológicos. Obtienen la información de periodistas en redes sociales.
En Europa, Norteamérica y Asia, la mayoría de los clubes de este nivel consideraría este trabajo como una norma de la actualidad; en Argentina, es casi revolucionario. “La mayor parte del tiempo, el entrenador se encarga de reclutar a los jugadores, o el presidente, con la ayuda de algunos representantes”, comentó Huerta. “No hay ningún proceso: todo cambia de forma constante. Además, en algunas ocasiones, la gente que toma las decisiones no sabe nada de fútbol”.
Sin embargo, Racing está determinado a ser “otro tipo de club”, mencionó Weiner. “Debemos ser creativos”, ahondó. “Debemos tener una red que nos permita llegar a los jugadores antes que los clubes más grandes porque en términos financieros no podemos competir con River Plate y Boca Juniors”.
La mente maestra detrás de este plan para el futuro es una de las figuras destacadas del pasado de Racing.
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Antes de ser el cerebro estratégico de Racing, Diego Milito estuvo en dos etapas como jugador con el club.
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Gabriel Rossi/LatinContent vía Getty Images
Diego Milito ganó dos títulos de Argentina con Racing como jugador, aunque tuvo la mayor parte de su éxito en Italia, donde fue el delantero de una escuadra ganadora del triplete: el Inter de Milán de José Mourinho. Regresó al equipo de su infancia para terminar su carrera en 2014. En 2016, después de retirarse, fue nombrado secretario técnico —el equivalente en otros países al director deportivo— de Racing.
De acuerdo con Huerta, la meta de Milito era “que Racing fuera campeón de nuevo”. Está a punto de lograrlo: Racing encabeza la Superliga argentina, y poco a poco está más cerca de conseguir un título que no ha obtenido desde 2014.
“Todo el tiempo que Milito estuvo en Europa, vio cómo trabajaban e intentó adaptar algunas de las ideas que encontró”, comentó Huerta.
La caza de talentos era fundamental. Uno de los primeros nombramientos de Milito fue Weiner, quien había trabajado en una “unidad técnica móvil”: una operación independiente de cazatalentos que llevó a cabo proyectos para clubes europeos y estadounidenses.
“Trabajamos con el Bayer Leverkusen, el Udinese, el Chicago Fire y unos pocos más”, recordó Weiner, quien como aficionado de Racing no desperdició la oportunidad de firmar un contrato permanente cuando Milito se lo pidió.
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El enfoque de la academia de Racing ha cambiado en los últimos años. "Queremos crear los jugadores que Racing necesita", dijo un entrenador. "Pero también los jugadores que Europa desea".
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Toya Sarno Jordan para The New York Times
Racing siempre ha tenido una reputación en el desarrollo de juveniles —en Argentina, el club es conocido como La Academia— y es una parte central del plan de Milito. En su oficina, Huerta tiene un mapa de todas las zonas de Argentina donde ha ido a buscar talentos.
Nunca ha habido escasez de talento, por supuesto —“Suiza sabe cómo hacer relojes y nosotros hacemos futbolistas”, mencionó el canoso director de la academia, Miguel Gomis—, pero también creen que se puede hacer de una forma más eficiente y confiable.
“No vemos los errores que cometemos porque, sin importar qué tan mal vayan las cosas, los futbolistas siempre obtienen buenos resultados”, comentó Gomis.
En la actualidad, hay una tendencia a no enfocarse en el “talento de los entrenamientos” —el interminable grupo de jugadores atacantes y creativos que ha dado fama a Argentina—, sino en “posiciones de concepto”, los papeles más cerebrales, más defensivos.
“Queremos crear a los jugadores que necesita Racing”, explicó Claudio Úbeda, entrenador de la academia. “Pero también a los jugadores que quieren en Europa”.