En alguna ocasión llegamos a imaginarnos que Costas no era de la preferencia de varios dirigentes de Racing y que, por lo tanto, nunca llegaría a ocqpar de nuevo el bsnquillo de los iécnicos mientras durara la gestión de Víctor Blanco como presidente del club pero, como expresa la difundida frase, la vida te da sorpresas.
Gustavo Adolfo Costas, además de entrenador, todos sabemos de su acérrima calidad de hincha racinguista, ya había ocupado el cargo en otros momentos más difíciles que atravesó el club, por ejemplo, durante la quiebra, dándole prioridad a su pasión y "poniéndole el pecho a las balas". Pero esta es la primera oportunidad que Gustavo tiene de formar el plantel de acuerdo a sus deseos y convicciones, lo que nos da fundamento para confiar y creer en que se hará una buena campaña en el futuro torneo.

